lunes, 22 de julio de 2013

23º Lunes de Ortografía: Mayúsculas y Minúsculas

¡Hola a todos un lunes más! Que levante la mano quien alguna vez se ha quedado rayado porque no sabía si una palabra se escribía con inicial mayúscula o minúscula y se volvió loco buscando la respuesta. (Ahora es cuando me imagino un mar de manos levantadas XD Eso espero, sería señal de que la gente se preocupa por estas cosas). Bueno, pues bajad esas manitas, estáis de suerte porque esta semana vamos a seguir hablando de mayúsculas, y de las que no lo son, y os traemos la norma actualizada tras la nueva Ortografía de la lengua española (2010) respecto a este peliagudo tema. ¡Esperamos que os sea de utilidad!


NOMBRES DE PILA e HIPOCORÍSTICOS

Bien sabido es que los nombres de persona deben escribirse con mayúscula inicial; y en caso de incluir preposiciones o artículos, estos deben escribirse con minúscula (María de los Ángeles, Juan de Dios, María del Carmen). Igualmente se escribe con mayúscula en el caso de los hipocorísticos, acortamientos o variaciones del nombre con un uso afectivo o familiar (Paco por Francisco, Pepe por José, Pili por Pilar, Quique por Enrique, Conchi por Concepción, Manu por Manuel).

Términos como fulano, zutano, mengano, perengano o perencejo, empleados para aludir a personas de un modo genérico o cuando no conocemos el nombre, se escriben con minúscula inicial; excepto si se usan con una denominación genérica ficticia empleada como nombre (El señor Fulano de Tal, abogado de día y trovador de noche, es un buen pieza).


APELLIDOS

Como ya sabemos, el apellido siempre se escriben con mayúscula inicial. Eso sí, cuando comienzan por preposición, o preposición y artículo, estos se escriben con minúscula cuando van acompañados del nombre de pila (María de Torres, Juan de la Rosa), pero con mayúscula cuando aparecen sin él (De Torres, De la Rosa).

Si el apellido comienza con artículo, este se escribe siempre con mayúscula, se anteponga o no el nombre de pila (Antonio La Merced, señor La Merced).

Cuando ciertos nombres llevan una conjunción entre dos apellidos se escribe esta siempre con minúscula (Ortega y Gasset, Ramón y Cajal).


APODOS y ALIAS

Son denominaciones de carácter descriptivo basadas en algún rasgo o condición de la persona a la que nombran, y se utilizan acompañando al nombre propio o en sustitución de este. Se escriben siempre con mayúscula inicial y habitualmente precedidos de artículo (Lola Flores, la Faraona; José Nemesio, alias el Chino; La Dama de Hierro; el Tempranillo; la Pasionaria).

En el español de América es habitual escribir estos apodos sin artículo entre el nombre de pila y el apellido. En estos casos se ha de distinguir del nombre con cursiva o comillas (Ernesto «Che» Guevara).


SOBRENOMBRES

Son calificativos que siempre deben ir acompañados del nombre propio sin que medie una coma entre ellos. Se escriben con mayúscula inicial y van precedidos de artículo en minúscula (Alfonso X el Sabio, Isabel la Católica, Jack el Destripador).


SEUDÓNIMOS

Los seudónimos o nombres artísticos se escriben siempre con mayúscula inicial, pero el artículo, si lo llevan, debe escribirse con minúscula (Azorín, Imperio Argentina, el Brujo, Rubén Darío, Búffalo Bill, Quino).


Denominación de FAMILIAS y DINASTÍAS

Se escriben con mayúscula inicial los nombres propios (normalmente apellidos) que, precedidos por un artículo en plural, se utilizan para designar a una familia o a una dinastía (los Borbones, los Borgia, los Kennedy). Sin embargo, cuando se emplean como adjetivos, se escriben con minúscula (los reyes borbones).

Por otra parte, las dinastías o linajes que se designan mediante un patronímico (nombre derivado del padre o fundador de una dinastía) se escriben siempre con minúscula inicial, ya que no son nombres propios, sino derivados de nombres propios (los abasíes, los nazaríes, los macabeos, el rey hachemita, un rey sasánida).

 
Plural de los Antropónimos

Cuando se emplee el plural para referirse a varias personas que se llaman de un mismo modo, ya se trate de nombre o apellido, debe respetarse la mayúscula que les es característica (¿Cuántos Antonios hay aquí?; En mi clase hay muchas Cármenes; Los Pérez serán los primeros en examinarse).


Antropónimos utilizados como nombres comunes

Los nombres propios empleados como nombres comunes para designar genéricamente a quienes poseen el rasgo más característico del referente original se escriben con minúscula (Estás hecha una celestina; Va de quijote por la vida; Es todo un casanova; Se le ha quedado un tipo de adonis...).

Sin embargo, aún es común verlos escritos con mayúscula y, de momento, sigue considerándose también correcto. Cuando se trata de nombre propio pluriverbal, compuesto de varias palabras, sí es más habitual que conserven su escritura con mayúscula inicial (Esta chica es una auténtica Juana de Arco; Necesitamos muchas Teresas de Calcuta). Pero cuando se generaliza su uso como nombres comunes pasan a unificarse en una sola palabra que se escribe con minúscula (De joven era todo un donjuán; En Navidad el centro se llena de papanoeles; Somos un país de sanchopanzas comodones; En cuanto la cagas aparecen los sempiternos pepitogrillos).


GENTILICIOS y nombres de PUEBLOS y ETNIAS

¡Que no os confundan las reglas ortográficas de otros idiomas! (me refiero sobre todo al inglés, claro), en español las palabras que expresan nacionalidad o procedencia geográfica, así como aquellas que designan pueblos o etnias, se escriben siempre con minúscula inicial (mexicanos, franceses, castellano, andaluz, los maoríes, la cultura mochica, los otomanos).


DEIDADES

Los nombres de deidades y otros seres de ámbito religioso, como nombres propios que son, se escriben con mayúscula inicial (Alá, Jehová, Yemayá, Kukulkán, Espíritu Santo, Satanás, Lucifer, Odín, Júpiter, Atenea). Sus apelativos y advocaciones, denominaciones complementarias, se escriben igualmente con mayúscula (el Señor, el Creador, El Gran Arquitecto, el Salvador, la Virgen, el Innombrable, el Maligno, Nuestra Señora del Rosario, el Cristo de la Veracruz, el Buda de la Luz Ilimitada).

El sustantivo “dios” debe escribirse con mayúscula cuando se emplea como nombre propio para designar al ser supremo de una religión monoteísta, en este caso se escribe sin artículo (Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza; El islam no permite representar a Dios en imágenes). En cambio, debe escribirse con inicial minúscula cuando se emplea como nombre común para referirse al ser supremo de un modo genérico (por ello mismo, normalmente precedido de artículo) o a deidades de religiones politeístas (El dios de los judíos no se parece en nada al dios de los cristianos; No hay más dios que Alá; ¡Oh, dioses, tened piedad de nosotros!; la diosa Atenea; el dios Viracocha).

Los sustantivos “diablo” o “demonio”, apelativos comunes utilizados habitualmente para referirse a Satanás o Lucifer, el ángel caído, se escriben con minúscula (Fausto vendió su alma al diablo a cambio de sabiduría; Le sacó el demonio del cuerpo con un exorcismo).


CARGOS 

Ya sean estos de índole civil, militar, religiosa, pública o privada, se escriben con minúscula inicial, vayan o no acompañados del nombre de la persona que los ostenta (rey Juan Carlos I, papa Francisco I, presidente del Gobierno, ministro de Defensa, director general, obispo de Córdoba, juez Ruz, general Martínez, duque de Frías...).


TRATAMIENTOS

Las fórmulas de tratamiento, aunque en un pasado se escribían habitualmente con mayúscula por motivos de respeto, hoy día la RAE prescribe que se escriban con minúscula inicial, tanto los que preceden al nombre propio (don, doña, fray, sor, santo/ta, etc.) como lo que pueden utilizarse sin él (usted, señor/ra, doctor/a, licenciado/da, excelencia, señoría, reverendo/da, vuestra merced, etc.). Aunque es admisible (de momento) el uso de la mayúscula cuando el tratamiento no va seguido del nombre propio (Su Santidad preside en Brasil su primera Jornada Mundial de la Juventud; Su Majestad ya no gusta de cazar elefantes).

Sin embargo, es obligatoria la mayúscula inicial en las abreviaturas de los tratamientos (Sr., D.ª, Ud., Dra., Fr., Lic., Ilmo., Sto., Mons., Hno., etc.). También se escribe con mayúscula cuando el tratamiento forma parte del propio nombre (Don Benito, localidad de Badajoz; San Fermín, festividad de Pamplona; Doña Bárbara, título de la novela de Rómulo Gallegos).


Y vamos a dejarlo aquí, valoramos la salud de vuestra vista y no deja de ser lunes, ¡tomémoslo con calma! Pero el próximo día, tenéis una cita, os seguiremos esperando con anhelo y cariño por este rincón vuestro. ¡Feliz semana! ;)


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